La administración del presidente Donald Trump continúa con su agenda de reforma en el Departamento de Educación, pero en esta ocasión, su enfoque es más bien una desmantelación. En un movimiento que ha generado preocupación entre los defensores de la educación especial y los derechos civiles, la administración ha decidido trasladar la supervisión de estas áreas a otras agencias del gobierno federal. Esto significa que la responsabilidad de garantizar que los estudiantes con discapacidades reciban una educación adecuada y que los derechos civiles sean protegidos en las escuelas quedarán en manos de departamentos como la Oficina de Servicios de Salud y Servicios Humanos (HHS) y la Comisión de Igualdad de Oportunidades en Educación (OCR). Los críticos argumentan que este cambio puede llevar a una falta de enfoque y recursos para estas áreas, lo que podría tener consecuencias negativas para las comunidades más vulnerables.
La administración del presidente Donald Trump está desmantelando aún más el Departamento de Educación, al trasladar la supervisión de la educación especial y los derechos civiles a otras agencias.